La complejidad del trabajo docente y los retos de su evaluación

Elegí esta evidencia porque abarca las tensiones que han surgido en la implementación de reformas educativas a nivel global. La autora empieza analizando la complejidad epistemológica y de evaluaciones de proceso y la aterriza en el impacto de las reformas educativas en los docentes. Al igual que el estudio de Lozano, este se centra en el impacto de las reformas en docentes ya que han sido el blanco principal, son a los maestros a los que culpan y a los que les atribuyen la responsabilidad del éxito educativo. En particular se menciona la reforma educativa (o laboral) publicada en el 2013 a la que también hace referencia el texto de Lozano.


"Los discursos que circulan en días recientes tratan a todos los maestros por igual: los descalifican y los culpan de todos los males de la educación y de la sociedad, como si la educación fuera la causa única de las crisis que atravesamos. Se responde, al contrario, con elogios a la labor del maestro en abstracto, sin hacer distinción alguna. Ninguno de estos caminos nos ayuda a examinar las condiciones y los desempeños reales de los maestros como trabajadores de la educación pública." (Rockwell, 2018, pág. 18)


Rockwell (2018) hace un análisis del impacto de las reformas educativas en los maestros de cuarto y quinto de primaria. Comienza hablando de por qué las reformas no responden a la naturaleza de las escuelas ya que estas intentan medir e implementar eficacia y calidad que son términos industriales. La forma en la que se evalúa la educación no puede ser lineal ya que no responde a un modelo de causa y efecto:


"Los cambios en los pequeños aprendices no son el resultado unívoco de las operaciones realizadas por los trabajadores de la educación en turno. No es posible contar cuántas “tuercas” logró el maestro colocar y apretar durante un año escolar." (Rockwell, 2018, pág. 8)



Otra razón por la que la educación no debería responder a procesos de producción es que la enseñanza no es un proceso que se preste a la competencia. El conocimiento producido no se distribuye entre los participantes de manera que se le de más al que llega primero, sino que es multiplicado por ellos, pues el total puede ser apropiado por cada uno sin restarle nada a los demás. La colaboración asegura mayor producción y ganancia para todos por igual; mientras más aprendan todos, más aprende cada uno. Por eso, la educación es un proceso esencialmente colectivo (Rockwell, 2018).


Rockwell cita al investigador español Antonio Viñao (2002) quien señala que hay una retórica transnacional común a las reformas, todas señalan el fracaso de reformas anteriores y la necesidad de adaptar la educación a los cambios actuales.


Hay reformas manifestadas en discursos difusos que ocultan los objetivos reales, como sacrificar la equidad por una educación de calidad. Viñao indica que “se tiende a legislar con la expectativa de lograr cambios totales a corto plazo, en lugar de consolidar cambios paulatinos” (Rockwell, 2018, pág. 6)


Después de plantear como las reformas educativas a nivel global están implementadas desde una lógica que no responde al aprendizaje, Rockwell estudia como las reformas en México han influenciado a los maestros de primaria. Para esto usa una metodología cualitativa con el objetivo de comprender como se realiza el trabajo docente sin repetir la lógica de fiscalización que siguen las leyes.


Rockwell (2018) explica como a pesar de ver algunos avances en las escuelas con la implementación de reformas educativas, muchos de los cambios no son implementados de forma positiva ya que los maestros no son capacitados para esto, no reciben el apoyo necesario o la reforma no responde a las necesidades especificas del contexto social, cultural y económico de las escuelas en México.




Al tratar de cuantificar y estandarizar la educación se implementaron las pruebas ENLACE las cuales en lugar de subir el nivel educativo suben la presión de estudiantes y maestros por pasar el examen de opción múltiple y muchos ante esta presión caen en la necesidad de enseñar a contestar exámenes en lugar de enseñar a aprender.


La sensación que deja este panorama es de un agotamiento por y de las reformas, “No son tiempos propicios para pretender nuevamente hacer un borrón y cuenta nueva, con un discurso reiterado de ahora sí tenemos la solución a todos los males de la educación” (Rockwell, 2018, pág. 11). Las reformas además de que están mal planteadas no se les da el tiempo suficiente para que los trabajadores de la educación las puedan entender e implementar.


Apoyándose en el análisis de investigaciones de diferentes partes del mundo en las que tratan a las reformas educativas y el estudio cualitativo basado en observaciones y dialogo. Rockwell (2018) intenta encontrar una respuesta a la evaluación de calidad educativa en México. Concluye que “hay que tomar en cuenta las condiciones complejas y heterogéneas del trabajo docente en todos los países de América Latina antes de adoptar intervenciones parciales hacia una nueva profesionalidad docente” (Rockwell, 2018, pág. 23)


Por otro lado, el texto de Lozano y Levinson (2018) se enfoca en los docentes de secundaria y en su falta de motivación. Los autores argumentan que la insatisfacción laboral de los docentes se debe a condicionamientos macrosociales que repercuten por diferentes mediaciones en las formas de vida cotidiana del docente. Las evaluaciones estandarizadas muestran números que no representan la compleja realidad de los docentes de secundaria. Los datos aparecen descontextualizados y es a partir de estos datos que se crean las reformas para mejorar la calidad educativa en el país.


Lozano y Levinson (2018) se acercan a investigar la realidad de los docentes y observan una etapa de crisis caracterizada por la frustración de no ser lo que su imaginario les había planteado. Los docentes pierden autonomía al cumplir con la actividad planeada rigurosamente para el logro de resultados predeterminados. Mientras “la escuela se convierte en una institución en crisis donde la relación con el discente se centra en el logro de buenos resultados estandarizado” (Lozano, Bradley, & Levinson, 2018, pág. 8).


Los dos estudios hablan de los exámenes estandarizados y como estos no solo no son buenos instrumentos para evaluar el desempeño docente si no, que es un factor de estrés que posiblemente repercuta negativamente en la calidad de la enseñanza. Rockwell (2018) menciona que múltiples investigaciones de corte cuantitativo han mostrado que los resultados de los exámenes de conocimiento aplicados a los estudiantes no siempre se correlacionan con la calidad docente medida por otras vías (D’Agostino y Powers, 2009, citado por Rockwell, 2018 p. 22). También, hay estudios que muestran que la evaluación por los maestros-formadores que acompañen las prácticas iniciales de los nuevos maestros durante su formación o al inicio del trabajo, puede ser mejor predictor de su futuro desempeño como docentes, por encima de los resultados de exámenes de conocimiento a los estudiantes (Rockwell, 2018, pág. 24).




Otra manera en la que se relacionan los dos estudios es la metodología de investigación que emplean ya que los dos usan instrumentos cualitativos para contrarrestar el carácter cuantitativo que tienen las evaluaciones y exámenes estandarizados. Las dos lecturas intentan resaltar características de la educación y de los docentes que no se pueden medir con exámenes globales y llevar la mirada a los aspectos positivos. Lozano y Levinson (2018) mencionan que “Mexicanos primero, 10, Televisa y TV Azteca, estaciones de radio y periódicos se encargan de despreciar el trabajo de los docentes en educación básica, ya que enfatizan los aspectos negativos”(p. 16).Además, según Lozano y Levinson (2018) varios estudios demuestran que el docente trabaja para el reconocimiento y este ya no se está dando. Por lo que los dos estudios citados en este trabajo son de gran relevancia para brindar una imagen diferente de los docentes y darles lo que necesitan para aprovechar su potencial y no solo para aumentar los números de los exámenes estandarizados.


A pesar de la famosa “formación integral” y pedagógica centrada en la persona estudiante, que se pregona en algunos documentos de la reforma, se insta a los maestros a enfocarse en “el contenido” de las materias para que el estudiantado salga bien en los exámenes estandarizados. (Lozano, Bradley, & Levinson, 2018, pág. 24).


Esto alude al estudio de Rockwell (2018) que propone que no se puede evaluar a todos por igual y menciona que en general “estos sistemas de evaluación destinan mayores recursos humanos y financieros a evaluar que a educar y a formar a los maestros” (Rockwell, 2018, pág. 25). Lo que lleva a cuestionar la posibilidad de encontrar medidas justas del desempeño docente y qué tanto los sistemas empleados –basados en exámenes estandarizados universales, logran cumplir con el objetivo de mejorar la calidad de la educación.

Finalmente, la escuela se encuentra en crisis y lleva varios años así, para lo cual la actual reforma pretende resolver impactando en la práctica y la formación del docente y dejando intactos a los demás actores y factores (Lozano, Bradley, & Levinson, 2018).


Referencias

Lozano, A. J., Bradley, A., & Levinson. (2018). El docente de secundaria ante las reformas educativas en Mexico.Costa Rica: Actualidades Investigativas en educación .

Rockwell, E. (2018). La complejidad del trabajo docente y los retos de su evaluación: resultados internacionales y procesos nacionales de reforma educativa. Ciudad de Mexico: Cuadernos de Educación.

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